Análisis de BPM – Bullets Per Minute

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BPM: Bullets Per Minute es un videojuego que nos hace llegar AWE Interactive. Un FPS ambicioso e innovador que combina el roguelike con acción rítmica. Lo que da como resultado un juego único. El juego se desarrolla en una series de mazmorras nórdicas y contaremos con 5 valkyrias (si logramos desbloquearlas) para eliminar a cuanto enemigo se interponga en nuestra hazaña.

Salta, corre, recarga … dispara

Las referencias a Doom son tan claras, tanto que produce nostalgia en quienes lo jugamos allá por sus comienzos. Sin embargo, BMP tiene una mecánica tan innovadora como compleja: Se debe disparar y recargar al ritmo de la música para avanzar a través de las mazmorras llenas de enemigos que nos estarán esperando para hacernos la vida imposible. Para poder avanzar en el juego es necesario conectarse con la música y mantener una coordinación impecable con la misma. Si nos aceleramos al tiempo de la música fallaremos esta acción y será como tener el arma con un seguro que no nos permitirá disparar. Pero a no desesperar, ya que tendremos algunas opciones que nos asistirán, como un indicador de ritmo en la pantalla. BPM es juego que aún en su modalidad fácil, muestra los dientes. Quizás debería haber una modalidad aún más fácil.

Inicialmente contaremos con una pistola y una habilidad de doble salto, la cual nos será muy útil para movernos por las diferentes salas que nos esperan. El factor del azar es una pieza clave en BPM. Cada vez que mueras, la mazmorra cambiara, pudiendo jugar a oscuras, o con un piso resbaladizo y si tenemos suerte nos podemos topar con el jefe justo en la sala siguiente sin tener que morir a manos de enemigos en las otras salas.

Conforme avancemos por cada sala, obtendremos monedas, equipo y llaves que nos servirán para mejorar la construcción de nuestro personaje. Las monedas se podrán intercambiar en la sala de Higgins por pociones que recargan HP, escudos, llaves para los cofres o en la sala de Hugin por armas como pistolas, escopetas o ametralladoras. Además, hay un banco dirigido por unos zorros muy simpáticos, donde es posible guardar tu dinero hasta que mueras y una biblioteca donde podemos aprender nuevas habilidades. Exterminadas todas las salas, nos encontramos con un jefe, que también se las trae, y es necesario conocer sus debilidades para vencerle. Una vez derrotarlo, pasaremos a la siguiente mazmorra.

Cuando la muerte suena

El corazón del juego es la música, no solo por ser atractiva para los amantes del heavy metal, sino porque se roba todo el protagonismo. Cada mazmorra tiene un tema distinto, y recuerdan a bandas como Led Zeppelin o canciones de Ronnie James Dio. Escucharlos es lo que genera la obsesión necesaria para terminar el juego, una vez que podamos lidiar con la frustración de morir tan seguido. Aunque el elevado nivel de dificultad, también puede generar aburrimiento y nos provoque dejar de jugarlo

Visualmente el juego cuenta con una saturación exagerada de color, responsable de empaparnos con esa sensación de adrenalina y darnos ese aspecto característico. Pero si considerás que es demasiado, desde las opciones es posible modificarla e incluso desactivarla por completo para jugarlo prácticamente monocromático. Asimismo, también cuenta con un modo Challenge más difícil aún y con un apartado visual retro.

Conclusión

En BPM se establece una relación de amor-odio, debido a su nivel de dificultad y, por lo tanto, se debe ser perseverante para descubrir todas las posibilidades que nos ofrece. Tiene la capacidad de ser muy adictivo, ya que, por efecto del azar, cada partida será distinta a la anterior. Asimismo, por ser un juego rítmico con excelente musicalización, puede resultar atractivo incluso a aquellos que no son fanáticos de los shooters.

7.0

Nota

Puntuación general

Innovación
8.0
Jugabilidad
7.0
Gráficos
7.0
Música / Sonido
9.0
Diversión
7.0
Lo Bueno
  • Frenético
  • Gran banda sonora

Lo Malo
  • Difícil
  • Algo repetitivo

Autor

Aldebaran

Mi primer acercamiento con los videojuegos fue allá por los años 90 con la consola Family Game (NES) y sus juegos de 8 bits. Pero no fue sino hasta conocer Baldur´s Gate que los videojuegos tomaron protagonismo en mi vida, siendo el rol mi género preferido.