¿Diógenes digital o coleccionismo?


Una de las grandes quejas del entretenimiento digital es el hecho de que las compras no son tangibles.
Aquellos que afirman esto, aseguran que si compras una canción, una película, un videojuego, un libro para un ebook, etc, lo que obtienes es un divertimento efímero, y no algo que vayas a disfrutar para siempre, ya que no puedes tocarlo.

Y es completamente cierto. Pero eso es lo que ha sucedido toda la vida, desde que existe la posibilidad de acumular artículos comprándolos.
Vayamos por partes.

Mi nick es Rundull. Poseo una cuenta de Steam que, a día de hoy, tiene en torno a 9.250 juegos. Lógicamente, soy consciente de que es una cantidad de juegos que no voy a disfrutar nunca.
De hecho, hay una forma de conocer cuánto tiempo tardarías en finalizar tu biblioteca de Steam. Gracias a los datos de la web Howlongtobeat.com, donde se acumula una media de horas para finalizar cada juego de su extensa base de datos, podemos introducir nuestro perfil de Steam en la web Steamleft.com, y así sabremos aproximadamente cuánto tiempo deberíamos emplear para finalizar nuestra biblioteca.


En mi caso, tardaría 22.603 horas, que llevado a jugar de manera ininterrumpida, serían 2 años, 211 días, 19 horas, 28 minutos.
Una barbaridad.

Ahora bien, ¿es esto un problema? En absoluto. No solo se que no voy a jugar todos esos juegos. También se que voy a seguir añadiendo juegos a mi biblioteca digital.

¿Cuál es el sentido de acaparar esa cantidad de juegos enorme sin uso alguno?
Bien, lo cierto es que hay varios motivos por el cual la gente acumula estos juegos. Pero hablaré de mi caso particular, ya que solamente puedo hablar por lo que yo conozco.

¿Por qué acumulo juegos?

No. No acumulo juegos "por si algún día...", como piensa la gente. Eso puede suceder en cuentas más pequeñas. Los que tenemos miles juegos acumulamos juegos por otra serie de motivos que pueden resultar extraños en principio, pero que para nosotros pueden tener mucho sentido.

En primer lugar, por coleccionismo.
Mucha gente asegura que el coleccionismo digital no es equivalente al coleccionismo físico, debido al hecho de que no puedes tocar lo que coleccionas.
Bien, eso es relativo. Yo también colecciono relojes. Y, por supuesto, he coleccionado cromos cuando era niño, además de monedas y minerales. ¿Quién no lo ha hecho?
Bien. A pesar de tener más de cien relojes en mi haber, desde hace algunos años solamente utilizo relojes inteligentes (de unos 50 o 60 euros) y smartband (de entre 20 y 30 euros).
¿Qué sucede con el resto de relojes? Pues nada. Ahí están. No me preocupo por ellos, más allá de verlos eventualmente para disfrutar de mi colección. Nunca les doy uso.

Pero eso es en un caso concreto de una colección que puede utilizarse para algo práctico. Imaginad que coleccionase sellos. ¿Tendrían algún uso?

En segundo lugar, por apoyo a la industria.

La industria de los videojuegos es enorme. Inmensa. Desproporcionada.
Es la industria de entretenimiento más grande del planeta, superando a suma de las industrias musical y cinematográfica. Pero el reparto de los beneficios es discordante.
Si bien es cierto que cada juego requiere de una inversión en tiempo y mano de obra, lógicamente hay juegos que obtienen enormes beneficios y otros juegos que apenas dan para que el creador se tome un café.
Pues bien, al menos soy consciente de que puedo aportar mi granito de arena para todos esos desarrolladores que no tienen enormes réditos por sus productos.
Puede que compre los juegos de estos desarrolladores en bundles o packs a precio reducido, pero lógicamente, se que una parte de lo que pago va a ir para ellos. Y, como es algo que nunca voy a jugar, se perfectamente que es un dinero que a estos desarrolladores les vendrá muy bien.
A día de hoy, piratear es absurdo. Hay tanta promoción de juegos gratis o de packs, que da hasta vergüenza ajena cuando ves que alguien ensalza el pirateo de videojuegos.

En tercer lugar, lo hago por la autorrealización.

¿Qué es la autorrealización?

Bien, si buscamos esta palabra en Google, la primera acepción que nos saldrá es la siguiente:

Logro efectivo de las aspiraciones o los objetivos vitales de una persona por sí misma, y satisfacción y orgullo que siente por ello.

Y es que, ¿a quien no le gusta admirar algo en lo que invierte tiempo y dinero? A mi me gusta mi cuenta de Steam, y estoy orgulloso de ella.
Soy consciente de que no es como tener un hijo o salvar vidas en África, pero a mi, personalmente, me llena un pequeño trozo de mi corazoncito el poder ver que he conseguido esa cantidad de juegos en mi colección. Me hace algo más feliz.


Es estereotipo.


La gente suele pensar que la gente con este tipo de cuentas es gente enferma, o gente con problemas sociales.
Nada más lejos de la realidad.
Si bien hay gente que entra dentro de ese estereotipo de "gamer" encerrado en su habitación a altas horas de la madrugada, con gafas y un obvio sobrepeso, y nulas capacidades (ni ganas de tenerlas) de interactuar con la gente, eso es algo que hace tiempo dejó de ser el común denominador de los jugadores.
Seguramente muchos de los que leáis esto tendréis vidas normales y unas grandes bibliotecas de juegos tanto físicos como digitales. Pues bien, hace poco más de dos décadas, seríais considerados unos bichos raros. Unos "frikis".

Me pondré de ejemplo. Tengo 38 años. Siempre me han gustado los videojuegos. Del mismo modo, siempre me han gustado los pubs, salir por la noche de fiesta y las mujeres. Y nunca he visto incompatibilidad en ello.
Que lógicamente no vas a iniciar una conversación con intención de ligar diciendo "hola guapa, ¿sabes que tengo 9.250 juegos en Steam?", salvo que quieras, claro, que la seguridad del local te saque de malos modos.


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Los tiempos han cambiado, y las personas también.

La gente que ronda el mundo "gamer" ya no es lo que se pensaba que era hace dos décadas. Actualmente, la gran mayoría de la gente joven tiene tan interiorizado el hecho de que los videojuegos son un pasatiempo común, que nadie se preocupa por dar una imagen te "bicho raro" al tener grandes cantidades de juegos, o jugar cientos de horas a un solo juego online, por ejemplo.

Por eso mismo, bajo mi humilde opinión, la gente que colecciona videojuegos somos individuos completamente normales, salvo las típicas excepciones que van a existir siempre en un mundo globalizado.

Comprad juegos. Apoyad la industria. Llenad vuestro corazón viendo crecer vuestras bibliotecas digitales. Pero nunca permitáis que gente con aires de superioridad os diga que estáis enfermos. Sois coleccionistas, no bichos raros.

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