Iniciado en los videojuegos a los 4 años de edad con la recreativa de Ninja Gaiden y los pinballs, no tardó en convertirse en una de mis aficiones de más envergadura, con una ingente cantidad de títulos terminados a las espaldas, pase a ser coleccionista y empecé a escribir sobre ellos con la experiencia de no pasar por alto ningún género.