Análisis de Life is Strange: True Colors

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Advertencia: Este artículo está libre de Spoilers que puedan arruinar la trama del juego. Sin embargo, para este análisis se han usado spoilers ligeros que pueden molestar a algunos jugadores que quieran conocer lo mínimo del argumento del título. Si no quieres sentirte influenciado en algún modo, puedes leer este análisis una vez hayas jugado al título. También puedes dejarnos tu opinión en la caja de comentarios ¡Lo agradecemos mucho!

Introducción

Tras la reciente ruptura amorosa entre los creadores de la saga Life is Strange, DONTNOD y la propia Square Enix, el futuro de la saga Life is Strange parecía pender de un hilo. Curiosamente y como ya muchos sabréis, ha sido Deck Nine A.K.A los creadores de la precuela “Before the Storm” los encargados de coger el testigo del presente y el futuro de la saga. Esto lo hemos podido ver en las remasterizaciones anunciadas el pasado E3 durante la conferencia de Square. Dudo que hubiera alguien a quien dicho anuncio no pillase por sorpresa; primero porque se puede argumentar que son juegos que no necesitan ningún lavado de cara o pulido (aunque mejor no hablemos de las caras) y segundo porque es la propia Deck Nine la que se encarga de remasterizar y continuar esta saga al completo, cosa que se traduce en una absoluta declaración de intenciones.

Y entonces llegaste tú…

 

Con el antecedente de una compañía con ganas de manejar la franquicia tras haber publicado una fantástica precuela del LiS original titulada Before the Storm, y tras una secuela formal para LiS (de esas que llevan el numerito 2 en el título) de la propia DONTNOD que se negaba radicalmente al encasillamiento tanto temático como de público objetivo. El anuncio de Life is Strange: True Colors durante el E3 fue una ruptura de esquemas (en ambos sentidos) para todo aquél que esperaba una vuelta a los orígenes o quizá algo parecido a la saga original… Algo así ocurrió aunque no exactamente ¡Pero no nos adelantemos, que por algo hoy en COMUESP os traemos el análisis del nuevo Life is Strange: True Colors!

 

Una historia de muchos colores

En Life is Strange True Colors la joven Alex Chen llega al pueblo de Heaven Springs luego de mucho tiempo para reencontrarse con su hermano Gabe y quizá comenzar una nueva vida. Gabe, llevado por la ilusión de conocer a su hermana, ha preparado a todo el pueblo (un variado grupo de pueblerinos) con la idea de cómo será Alex en persona. Para lo que nadie podía estar preparado es para el extraño poder que Alex guarda. Este poder le permite identificar, sentir y controlar los sentimientos de la gente que la rodea. Con la ayuda de este poder y de sus nuevos amigos Steph y Ryan (potenciales intereses románticos), Alex deberá resolver la verdadera naturaleza de un trágico suceso que acontecerá al poco de llegar a Heaven Springs, y cuya sacudida no dejará a nadie atrás…

Life is Strange: True Colors está lleno de altibajos en cuanto a lo que cuenta pero curiosamente acaba así como empieza: bien. La identidad de Alex es muy interesante y la representación de su sexualidad y sus orígenes está dosificado en su justa medida para no llevarse el foco de atención. Me parece justo que se metiese un trasfondo tan realista a una historia (de nuevo) con super poderes. Lo que no me parece bien, es que fuera del terreno personal, la trama es una mera investigación contra una mega compañía intocable que hemos visto infinidad de veces en otros medios. La historia nunca se hace pesada y los personajes se comen varios momentos eso si, pero nunca llega a haber profundidad. Ni los habitantes del pueblo ni los intereses amorosos de Alex llegan a explorarse tanto como para que nos importen.

Pese a lo entrañables que resultan, al final apenas tienen peso narrativo.

Precisamente los momentos que están fuera de la trama principal (la menos desarrollada con diferencia) son los que más llegan al alma. Ayudar a una señora con un problema más complejo de lo que parece o ayudar a alguien a superar una pérdida. Todos estos momentos son pequeños paréntesis que incluso podemos pasar por alto. Son segmentos tan fantásticos y originales que da cierta pena que el conjunto no esté al mismo nivel. Sólo estos momentos suponen un auténtico pico emocional en una historia ya tan trillada que no emociona.

El juego se compone de 5 capítulos con una duración tremendamente irregular. Mientras que algunos capítulos (como el primero) duran lo que deben, otros se superan en un suspiro. Siendo este el primer Life is Strange no episódico, se esperaría algo más de consistencia en esto, pero no. Más sangrante aún es que ciertos aspectos de la trama aportan muy poco, o no se le da la relevancia que debería tener y que además el propio episodio le cierra la puerta a una solución (como ocurre con cierta escultora *ejem*) sin más vuelta de hoja. Por otra parte, sí que hay más finales y las elecciones tomadas modifican aspectos de la historia a grandes y pequeños rasgos, lo que lo hace muy disfrutable.

El jugador, en la piel de Alex, tendrá la posibilidad de ayudar a todo el que le rodea con sus problemas. Tendrá incluso, la posibilidad intimar con alguno de los vecinos mientras se adapta a las comodidades e inesperadas obligaciones de una nueva vida. Además podemos leer sus mensajes del móvil e incluso ver qué va aconteciendo en Heaven Springs a través de Myblock (una red social similar a Facebook o Twitter). La información que adquirimos a través de estas fuentes (e incluso del propio diario de Alex) van conformando un retrato sobre su pasado y nos ponen al corriente de lo que le rodea en el pueblo en ese mismo instante.

Las referencias a la cultura pop regresan aunque de forma menos cansina que en los primeros Life is Strange

 

Apartado visual

Atrás quedaron los tiempos de rostros rígidos y movimientos de figura de acción. True Colors se siente vivo. Heaven Springs luce tan colorida que es una delicia visual así como los rostros de los actores que han dado vida a los personajes. Los personajes disfrutan de un aumento considerable en detalles: en su diseño, texturas y sus rostros, animados por captura facial. Todos ellos dotados de una personalidad muy marcada y que consiguen transmitir auténtica fuerza mediante sus reacciones lo que sucede en el juego.

De igual forma, los paisajes roban el aliento. Ilusiona explorar Heaven Springs sólo por lo bien que se ve y lo sólida que es la historia del pueblo y la gente que vive en él. Cada lugar tiene una historia, relaciones pasadas de amor y odio e incluso tragedias. Como Alex, te sientes como una recién llegada a un sitio que ya ha vivido mucho y eso también cuenta en lo visual. Sin llegar a ser un espectáculo técnico y sin abandonar ese estilo impresionista con planos bien escogidos y colores chillones que se ha mantenido durante la saga, la nueva entrega da un paso más para que nunca abandonemos las ganas de seguir descubriendo rincones, momentos o los propios personajes.

El nuevo rango de expresiones le sienta de miedo a esta nueva entrega

De importante mención son los momentos personales que podemos ver cuando Alex se adentra en los sentimientos de otras personas. Se nota que en Deck Nine han hecho hincapié en cómo representar el miedo, el dolor o incluso la propia depresión de forma visual. Con detalles desde sutiles como iluminación extraña, hasta demoledores efectos como toda una sala agrietándose u objetos que no funcionan como deberían. Todo esto siempre con ánimo de no ofender o sentar cátedra alguna acerca de esos sentimientos, pero si con objetivo de intentar representar lo que puede significar sentirse así y hasta qué punto es determinante en las acciones de las personas o incluso en la propia salud.

 

La importancia del sonido

Syd Matters, foals, Alt-J, Gorillaz… todas estas bandas han tenido su momento en Life is Strange. Quizá algunos mejores que otros, pero dejan claro que el listón de música licenciada está a un nivel altísimo. Afortunadamente, para esta entrega no han querido bajarse del carro. Si bien el grueso de canciones nos vienen de parte del grupo Angus and Julia Stones con su álbum dedicado “Life is Strange” -trabajo fantástico, por cierto- también hay hueco para Kings of Leon, Violet Femmes e incluso alguna canción bastante (meme) conocida de Radiohead, todas bien incrustadas en momentos de la historia. Independientemente de que nos gusten esas canciones o no, la labor de darles identidad dentro de la historia es digno de alabanza, chapó.

Fuera de la licencia, el sonido de Life is Strange regresa por todo lo alto y toma los ambientes. Los sonidos del bosque, el mar… casi parece que puedes saborear las puestas de sol y los atardeceres en el campo. El sonido te envuelve y te transporta. También ocurre con la música que ambienta los momentos más poderosos del juego, como es habitual, casi siempre compuesto de los relajantes acordes de un instrumento de cuerda. No es para menos, pues la guitarra también juega un papel muy importante para Alex y también han conseguido darle esa importancia narrativa para dotar de un significado aún mayor a los momentos dramáticos -tomando la escena de los faroles como ejemplo-  que dejan claro que le han dado una relevancia adecuada al sonido en todo sentido posible.

 

Los momentos de reflexión siguen tan cuidados como siempre en estética y valor personal

 

Jugabilidad

Para empezar, la esencia de Life is Strange sigue intacta en el sentido jugable: La cámara está ubicada donde siempre, los personajes importantes siempre están quietos (aunque ahora hay transeúntes de fondo como en cualquier buena serie) y los botones responden como siempre. Sin embargo, el juego está lleno de detalles más personales que anteriores entregas; Alex camina más natural, con un peso y movimiento ligeramente independiente de nuestro control al mover la palanca, lo que refuerza la idea de que es una persona viva.
Tenemos la opción de cambiar los atuendos de Alex en nuestro cuarto, y se ha reforzado la presencia de momentos en los que el jugador puede dejar a Alex descansar y ver lo que piensa o simplemente disfrutar el momento mientras observa algo

En True Colors, se ha intentado generar la impresión de que estamos en un pueblo real dando la opción de visitar lugares con objetivos secundarios. El problema es que siempre vamos guiados de la mano. Nunca se deja al jugador investigar o realizar algo que no se haya mencionado antes (salvo alguna acción muy puntual). Al final todo se reduce a lo más básico: hablar o darle un objeto a alguien. Independientemente de que podamos hacerlo si queremos o cuando queremos, todo esto queda relegado a un completo segundo plano. Irónicamente es en estos objetivos secundarios donde veremos los momentos más brillantes del título.

Es sorprendente que el poder escogido por Deck Nine para esta nueva entrega sea la empatía. Muchos banalizarán este poder por común o poco especial cuando la realidad es que la empatía es un auténtico poder. Tristemente menos usual de lo que cabría esperar en estos tiempos. Fuera del discurso social que podamos encontrar en esta decisión, lo cierto es que Deck Nine ha sido muy inteligente.

Nuestra protagonista está cargada de fuerza pero también de secretos…

Introducir este poder se traduce en diversas situaciones jugables que permiten al juego brillar con identidad propia. Poder meterte en el corazón de las personas que vamos conociendo y tener la posibilidad de ayudarles es una sensación simplemente maravillosa.  True Colors consigue alinear la intención narrativa del juego (con una Alex que sólo quiere ayudar) y la del jugador sin dar vueltas de campana. Es decir, ayudamos simplemente porque podemos y también porque queremos, si así lo deseamos y hasta ahí llega la excusa.

A título adicional hay que mencionar el aspecto de los minijuegos cuya representación y sentido del homenaje es sublime. Son todos sencillos y ofrecen un pequeño aliciente para entretenerse en True Colors. Siempre explorando mecánicas diferentes o desviaciones con un planteamiento divertido, al margen de lo seria que pueda ser la trama del juego.

El pozo de horas de mi infancia regresa en este juego (depende de vosotros descubrir su aspecto)

 

Conclusión de Life is Strange: True Colors

La nueva entrega de Life is Strange no ha resultado ser la más potente ni mejor construida de la saga. Al margen de eso, los que disfrutamos de estos juegos nos encontraremos con momentos muy bien planteados que a más de uno puede tocar de cerca. Solo por esos momentos de fuerza independiente, ya merece la pena.
Pese a no ser un juego que marque punto y aparte, True Colors es una historia que se deja disfrutar sin grandes ambiciones o giros de guion. Es como una serie que sientes que no te dejará huella pero que disfrutas seguir de principio a final. Si ya habéis probado algo de esta saga y os ha gustado, está claro que lo disfrutaréis. Las actuaciones de voz, las situaciones, el estilo artístico… LiS: True Colors es un todo que tiene cierto brillo pese a las partes defectuosas (que hay bastantes).

Desde este punto, desearía que la saga adquiera más ambición y que Deck Nine recoja conceptos de esta entrega y los lleve a un nuevo nivel. Queda más que patente que tienen la capacidad de crear algo profundo y de alto nivel. Aunque desgraciadamente no han sabido como mantener dicho nivel de principio a fin y pueden mejorar lo ya presentado aquí.
True colors sabe atraparte con su peculiar encanto. Es un juego perfecto para abrir el corazón y pensar en qué podrían sentir las personas que nos rodean. Ya solo por eso diría que es un título de recomendada visita.

Life is Strange está disponible en las plataformas: PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One, Xbox Series X y S, PC y Google Stadia. Para el lanzamiento del título en Switch hay que esperar hasta el día 31 de Diciembre para su salida junto a las remasterizaciones de las pasadas entregas.

 

7.6

Nota

Puntuación general

Historia
6.0
Jugabilidad
6.0
Gráficos
8.0
Música / Sonido
10.0
Diversión
8.0
Cosas buenas
  • El estilo visual
  • La música
  • Las situaciones opcionales
  • Opciones más determinantes
  • ¡El juego tiene más variedad jugable que nunca!
Cosas malas
  • Inconsistencia de duración entre capítulos
  • Falta de originalidad en la trama mayor
  • Le falta poner énfasis (y tiempo) en enamorarte de los personajes
Autor

Zurisadai

"El mayor error de mis padres fue darme un mando cuando aún tenía pañales aunque estaba desenchufado, claro." Pese a no ser tan viejo, llevo casi todos los años de mi vida jugando y aún me sigue maravillando cuando consiguen meterme de lleno en un juego o cuando me cuentan una buena historia. Hacer llegar a otros cosas que valen la pena me hace feliz.